Mendoza - Neuquén '13

Introducción:

Aprovechando las mini vacaciones de semana santa, nos fuimos a dar una vuelta por el sur de Mendoza y Neuquén.

Con la excusa de recorrer caminos y visitar lagos, cargamos los vehículos con los artículos usuales, y allá fuimos. Nos tocaron unos días increíbles, y la pasamos de primera.

En total sumamos 10 personas, 6 camionetas, y un invitado especial.

Marito con Santi en Discovery, JL y Tio Rober en Discovery, Tito en su Defe, Ariel y Guille en una Toyota, Sergio y Ernie en otra Disco y cerrando, Ariel G. con su fiel amigo Juan en un Defe 90.

Jueves 21 y viernes 22

Salimos el jueves bien temprano, bueno, casi; siempre hay alguno que termina de ajustar el último tornillo a último momento o poner las medias en el bolso justo antes de partir.

Pero la cuestión es que agarramos la 7 y rajamos de la vorágine y el stress del centro. La ruta se presentó muy tranquila, con pocos vehículos en general, y muy pocos camiones.

A ver si nos anotamos en lecciones aprendidas del viaje … cuando vamos para el oeste y salimos temprano, el sol va a estar saludando enfrente durante prácticamente todo el trayecto.

La primera parada fue en General Alvear, a la que llegamos aproximadamente 22:00 hs.

Después de una hiper veloz ronda de negociación interina, en la que no faltaron reproches algo subidos de tono por la falta de decisión del responsable de velar por la correcta alimentación del grupo, decidimos ir a comer a algún lugar de la zona.

El beneficiado para la ocasión fue una pizzería “Rucula” (me reservo los epítetos emitidos con respecto al lugar por algunos de los muchachos del grupo).

Ya con la panza calma después de las pizzas y un poquito de cerveza, volvimos nuevamente a convocar reunión de eruditos para debatir en paz y armonía sobre el siguiente paso a dar.

Mientras los unos postulaban las bondades de seguir adelante hasta San Rafael y acampar a la vera del río Atuel, los otros sugerían tímidamente la conveniencia de quedarse en General Alvear dada la hora … Un tercer grupo rezaba en silencio por una cama lo antes posible.

No sin asombro por parte de todos, el cheff agarró el toro por las astas, quizá herido en lo más profundo de su ser por los reproches recibidos, y no solo decretó que se dormía en General Alvear, sino que adueñándose de la frecuencia sin mayores titubeos, dictaminó las coordenadas del lugar elegido, sin dejar lugar a sugerencia o reclamo alguno por parte de la tropa. Los rezos daban sus primeros frutos en la jornada.

En primera instancia, en el grupo ya estábamos las dos disco y los dos defe. Más adelante se nos uniría Ariel L, que venía del Sur.

Ya bien temprano, habiendo culminado el ritual del mate mañanero y encaminados hacia San Rafael y Malargüe, la providencia vino rápidamente a golpear nuestras puertas, ofreciéndonos leña fácil y a montones a la vera de la ruta

Era demasiada tentación, por lo que raudamente nos pusimos a cargar el preciado combustible para fogones y parrilladas.

Ya internados en las dunas, comenzamos a surfearlas. En ocasiones, más de uno probaba las propiedades de los centros de gravedad, otros, con tranquilidad y aplomo, se desplazaban mágicamente sobre las arenas calientes.

Dentro de todo, la arena estaba bastante firme. Lo que nos permitió movernos con ritmo y sin demasiado desgaste para las máquinas.

Y papa … si no podes subir, comprate un defe viejo !!!! Tito estaba contento. El defe con las gomas en 18 lbs estaba intratable.

A todo esto, digamos que el grupo intentaba acercarse a un “monolito” indicado en el gps. El dichoso monolito, obviamente, como todo monolito que se precie de tal, estaba en la cima de algún médano, dominando en altura toda la zona.

Parecía rodeado de zanjas que lo protegían, ya que cada vez que nos acercábamos al punto en cuestión, aparecían ollas y zanjas pronunciadas que impedían el paso,

Santi decidió utilizar tracción a sangre para recorrer los médanos altos en búsqueda de visual del bendito monolito, y un posible camino hacia el mismo. Claro, se acercaba la hora del mediodía, y los estómagos comenzaban a clamar por sólidos y algún que otro brebaje para la ocasión.

Finalmente, llegamos a la base del medanazo sobre cuya cima estaba emplazado el monolito. Flor de subida.

Aquí nuevamente, como volvería a pasar en muchas ocasiones más, el grupo deliberó rápidamente sobre la mejor manera de bajar sin terminar rodando cuesta abajo.

Y Marito siempre cumple, le pedimos que nos encuentre un arbolito en esa inmensidad, y lo encontró. Creo que es el único arbolito en todo el Nihuil con una sombra razonablemente buena. Luego picada cabrona., para que les voy a detallar … ya todos saben de que se trata,

Por ese día, el Nihuil no tenía nada que envidiarle a la Panamericana. Íbamos y veníamos por todos lados, en todas direcciones.

Lamentablemente, el día se iba, y ya teníamos que ir enfilando hacia la salida.

Acampamos con una noche espectacular para hacer un brindis por el excelente día que habíamos pasado juntos. No había absolutamente ningún sonido circundante.

Sábado 23

Apenas levantados y desayunados, se unió al grupo JL y Tio Rober, que habían pasado la noche anterior en Gral Alvear, por lo que el grupo ahora ya contaba con tres discovery y dos defe.

Salimos temprano de Malargüe, bajamos por la ruta 40 hasta el empalme con la ruta 221, y por esta hasta el pueblo “El Alambrado”.

Este era el punto de encuentro programado para reunirnos con Ariel L que venía del Sur, y de ahí nos desviaríamos al oeste, siguiendo una huella para llegar hasta el río Barrancas (aprox unos 45 km).

Debido a algunas complicaciones en la ruta que venía del sur, Ariel L demoró bastante su aparición, por lo que el grupo se separó en dos tandas.

El primero siguió avanzando por la huella hacia el río, el segundo volvió sobre sus pasos para ir a algún lugar desde el cual intentar comunicarse por teléfono con Ariel.

El día no alcanzó para llegar hasta el río, por lo que hicimos campamento a unos 12 km del pueblo, donde felizmente, y muy avanzada la noche, logramos reunir a todo el grupo.

En veloz y organizada gestión, hicimos las compras necesarias para los siguientes días, y nos reunimos rápidamente en la estación de servicio para abastecernos de combustible y otros pertrechos.

Se veía a las claras que entre Tito y Tio Rober estaba naciendo una profunda relación proclive a la charla de temas de amplio y variado espectro. Veremos más adelante, en varias oportunidades, que esta visión no fue errada.

Se ve que el café estaba energético, el Tio Rober arengaba a la tropa con palabras de aliento.
Nos transmitió la importancia de la gesta que estábamos por concretar, de la necesidad del trabajo en grupo, nos recordó rápidamente de los valores que siempre caracterizaron al grupo, de la perseverancia, la tenacidad, la rectitud. Hizo también un breve repaso de los logros pasados obtenidos en los últimos años.

Ruta 40 ahí vamos, un día espectacular, como todos los que nos tocaron. Basta decir que la ropa de invierno se usó exclusivamente a la noche, en los campamentos al aire libre. Después, prácticamente remerita todo el tiempo.

Pasados algunos KMs, vimos marcado en los gps una zona con árboles petrificados, así que el comité de dirección y organización del viaje se reunió rápidamente y decidió hacer un stop y permitir al grupo disfrutar de estas maravillas de la naturaleza.

Bueno, aquí nos atendió un simpático personaje salido de la literatura gauchesca, quien con mucha amabilidad y habilidad, nos condujo por un sendero hasta una zona en la que abundaban restos de árboles petrificados.

Los había por doquier. El hombre nos iba contando aspectos de su formación, de su composición, de su distribución. No paraba de hablar.

Abrumados por la cantidad de información, y atentos al paso del tiempo, decidimos poner punto final a la visita por el momento, y volver a las rutas.

El comité de finanzas y previsión presupuestaria se reunió rápidamente para debatir sobre la conveniencia de realizar un aporte de divisas voluntaria al guía, pero este, rápido de reflejos y echando una fugaz mirada a cada uno del grupo, sentenció: 90.

La alegría de percibir justa remuneración no impidió al hombre cagar a pedos a cada uno que levantaba un pedrusco, ante la (infundada) sospecha de querer llevarnos pedazos de arboles petrificados para nuestros livings.

Más allá de la experiencia con los arbolitos petrificados, el entorno seguía regalándonos estos bellos paisajes.

Haciendo un stop en la ruta, fuimos a investigar una gruta que había en las alturas. Estaba todo rodeado de arbustos pinchudos, por lo que más de uno exhibió arañazos y magullones tras la contienda con la pendiente. Pero finalmente la gruta quedó conquistada por el grupo.

No sé porque no llevamos estandartes para dejarlos en todas las cimas conquistadas.

El paso por el pueblo fue realmente veloz, y pido disculpas por no haber tomado fotos del mismo. En el, reinaba una paz y una calma absolutos.

Así que tras recorrer las apenas dos o tres cuadras del mismo, nos internamos en la senda hacia el Río Barrancas.

Se acercaba el mediodía y los muchachos, fieles a las indicaciones de los médicos de no saltearse comidas bajo ningún motivo, decretaron picada al primer arroyo que apareciera.

Como podrán imaginar, el concepto de stress no parece ser conocido por estos lares.

En este tranquilo y armonioso ámbito, se reunió el comité de programación de acciones para debatir, lata en mano cada uno, que hacer ante la demora en la llegada de Ariel L.

Para los que están anotando las lecciones aprendidas de este viaje, los puntos de encuentro para los distintos integrantes del grupo, mejor hacerlos en zonas con señal de celular y alojamiento disponible.

Finalmente, el grupo se dividió en dos. Uno siguió adelante por la huella hacia el Río Barrancas, con el objetivo de hallar terreno propicio para el campamento de esa noche,
y el otro grupo volvió al pueblo para intentar lograr comunicarse con Ariel y establecer la estrategia necesaria para la reunión.

Seguimos hacia el Río Barrancas, la huella se presentaba con desafíos importantes.
Camino de cornisa en varias partes, zanjas abiertas, tanto al cruce como longitudinales, partes con piedras de tamaño significativo, arroyos varios, en fin, todas características que definen a un “buen camino“.

Ariel G se bajó para charlar con un local, que nos miraba sorprendido, e intercambió valiosa información con el hombre. El camino se extendía por varios km en idénticas condiciones. O sea, había diversión asegurada por varios km más.

Por fin, después de aproximadamente 12 Km, y ya con noche en ciernes, decidimos hacer stop, y ubicarnos en una mesetita que apareció a la vera del camino, ideal para el campamento por un lado, y por otro, para esperar al grupo que había ido a averiguar por Ariel L.

Aquí el cheff Sergio nos brindó rápidamente una de sus especialidades al disco. Un aplauso para el cocinero che!!!

Ariel G se encargó de la iluminación. La verdad que los campamentos que nos estamos mandando cada vez tienen menos que envidiarle al Hilton (no es verdad Tio?).

La noche ya estaba avanzada … y el olorcito nos estaba matando a todos. Pero el cheff incólume, decretaba… Todavía le falta un cachito más …

Como comentáramos oportunamente, Tito y Tio Rober seguían debatiendo temas amplios y variados, cobijados en el calorcito del gazebo.

No sé porqué, pero de escucharlos charlando, rápidamente me vinieron a la memoria las imágenes de Statler y Waldorf, aquellos simpáticos personajes del show de los muppets, quienes desde el palco de un teatro, opinaban con sagacidad sobre cuanto les rodeaba .

Finalmente, los dos grupos volvieron a reunirse, y la cena estuvo completa ¡!!

Domingo 24

Febo asoma, y el campamento cobra vida. Lentamente, los integrantes del grupo se van arrimando al gazebo en busca de cafecitos y tecitos.

Hay que dar gracias a los dioses del clima, nos tocó un día mejor que el otro. Si bien las noches y las mañanas estaban frescas, no había nada de viento, lo que permitió disfrutar plenamente del campamento.

Como dijo Guille en varias oportunidades, levantémonos a las 10 para salir temprano. No hay caso. Anotar en el manual. Desarmar el campamento lleva 2 hs, no importa lo que nos apuremos.

Después de todas las actividades de rigor, nuevamente a la huella. Nos quedaban aproximadamente unos 32 km hasta llegar al río Barrancas.

Una cosa que siempre me sorprende en todos los viajes, es encontrar gente en prácticamente cualquier entorno. A lo largo de la huella encontramos varias instalaciones, todas ellas siempre con algo de ganado.

La zona se mostraba muy irregular en cuanto a su fisonomía. Me imagino lo entretenido de todo esto para un geólogo. Se ven distintas formaciones de terreno, distintos tipos de piedra. Todo deja entrever que en algún momento, todo esto se movió de lo lindo

Cada tanto se abría un espacio y se podían observar hermosas vistas. Las hemos visto todos tantas veces, y sin embargo, las volvemos a disfrutar una y otra vez en cada oportunidad que tenemos de presenciarlas.

Más huella, más polvo, más paisaje. La tropa estaba de buen ánimo. Hasta ahora todo venía bien, el camino permitió avanzar cómodo en general, pero cada tanto presentaba alguna dificultad para poner a prueba la pericia de los pilotos, la capacidad de los vehículos y por sobre todo, el trabajo en equipo, ya que muchas veces era necesaria la participación de varios para sortear algunos cruces complicados.

En varias partes, el camino presentaba desmoronamientos a los costados. Pasando con mucho cuidado para no romper de más, seguimos avanzando.

Después de investigar un poco, encontramos unos palitos clavados en la orilla, que daban toda la impresión de estar marcando por donde hacer el vadeo. Tras las precauciones del caso, nos lanzamos a pasar el río

Primero venía una parte bastante playa, y luego había que apretar el botón “modo anfibio” en el tablero. Suerte que las chatas estaban altas, sino, nos íbamos flotando río abajo.

JL, seguía estoicamente estacionado en el medio del río para lograr las mejores tomas, a riesgo de perder la chata en las embravecidas aguas del río Barrancas.

Ya entrada la noche, nuevamente la tropa se dedicó a los menesteres de armado del campamento. Cada vez más elaborada la cosa.

Terminamos bastante cansados ese día, así que a dormir temprano para lo que nos esperaba al día siguiente.

Lunes 25

La zona alrededor del río Barrancas es un estupendo lugar para acampar. Esta protegido del viento porque es un vallecito, se escucha el sonido del agua permanentemente, es amplio y cómodo para desparramar las instalaciones. Todas estas virtudes hicieron que la cosa arrancara muy tranqui.

La única parte mala, es que no hay un solo arbolito. Por lo tanto, para lograr un poco de sombra en las inmediaciones, más allá del gazebo, no queda otra que resguardarse tras las chatas.

Los que leen piensan que en este tipo de travesías, porque acampamos en lugares remotos y estamos varios días alejados de hoteles estamos todos sucios, se equivocan.

Nuevamente, utilizamos (con consciencia), los recursos que nos brinda la naturaleza para esos menesteres. Eso sí. El agua estaba un poco fría, pero bueno. Ayuda a que la cosa se haga más bien rapidito para no estar retrasando al grupo.

Cualquier excusa era válida para ir y venir por el vado varias veces. Hasta para ir a decirle algo a los que se quedaron del otro lado (porque el Handy no sirve de lado a lado del río, obviamente).

Las zonas circundantes al río se veían, obviamente, con más verde. Nos encontramos con varios “oasis” de verde entre tanto paisaje más bien ralo.

Lentamente dejábamos la zona para ir hacia la Pampa del Rayo. Conforme subíamos por el caracol hacia la ruta 53, las vistas de valle y el río Barrancas se hacían más imponentes.

Finalmente, después de bastante trajín y polvo, llegamos hasta el final de la ruta 53, que llegaba hasta una casita, escondida entre los arbolitos. Una zona espectacular. Mucha calma, un hermoso arroyito, arbolitos y una paz de aquellas.

Después de pasar la casita que mencioné anteriormente, la huella va desapareciendo, y en algunos lugares desaparecía, lo que implicaba estar probando un rato hasta encontrar por donde pasar.

Cada tanto, alguna trampita del terreno nos obligaba a sacar alguna eslinga. Nada grave.

Y finalmente, arribamos a la base de la pampa del rayo. Simplemente, quiero destacar que esa noche estuvo muy buena.

Prácticamente no hacía frío. Nada de viento. El sonido de fondo de las aguas del arroyito eran un bálsamo natural para el alma. Así que aprovechando que el lugar era espectacular y el momento singular, el cheff nos deleitó con una sorpresa. Qué bien comimos esa noche.

Martes 26

Arriba temprano, dos horas para levantar el campamento, como siempre, y partimos hacia la laguna Fea.

El día, nuevamente, espectacular. A poco de salir el sol, ya empezaba el calorcito.

Al fondo se ve la subidita que teníamos que encarar para ir hacia la Pampa del Rayo.

La subida en si no era complicada, pero el primer tramito era como una “pasarela” con abismito a ambos lados. Por suerte el terreno estaba bastante firme, por lo que no presentó mayores problemas el sortearla.

Ya en la zona, se trata de una enorme meseta, bien plana, bastante regular, bordeada por cadenas de montañas a ambos lados, y en el medio, una grieta profunda, como si hubiera caído un rayo y partiera la meseta por la mitad.

Obviamente, la curiosidad del grupo nos llevó a meternos entre las grietas, por las entrañas de la misma corre el arroyito.
El cheff, siempre atento, y ya pensando que nos iba a hacer de comer esa noche. Vamos a tener que pensar seriamente en incorporar una opción alternativa para que descanse alguna noche.

Seguimos hacia la Fea, que ya se hace desear. La vamos carpeteando en el gps, y debería estar ahí nomás.

Finalmente apareció. El agua se ve de un intensísimo color azul. Marito on the go-pro documentaba la llegada a la laguna.

Sergio pensaba cómo hacer para llegar hasta el otro lado con la camioneta.El agua estaba limpísima. Y bastante fría también.

Hay gente que esta renegando de nuestro logo Quieren cambiar el vehículo que figura actualmente. Este comentario produjo conmoción en el grupo, y suscitó varias discusiones de alto contenido en varias oportunidades.

OK. Muy linda la Fea. Nos vamos para la Negra. Desde aquí se ve en parte lo que les decía antes La Pampa del Rayo. Una pampa, una planicie regular, y en algún momento, el cielo que se habrá enojado vaya a saber por qué, y le mando un rayo y la partió al medio.

Llegamos a un punto, del que ya teníamos conocimiento. Una subida empinada, con terreno flojo, y bastante larga. Se intento varias veces con distintas técnicas. Logramos levantar una buena cantidad de polvo.

Parece que a Ariel G. no le avisaron nada de la subida, porque ni se enteró, subió paseando y mirando a los costados el paisaje. Se deglutió la subida en 10 segundos. El resto de los simples mortales … Que se le va a hacer. A seguir laburando.

Mario, viendo que se iba el tiempo, agarró la chata y la subió a los tiros.

Finalmente conseguimos subir tres vehículos, así que nos repartimos y nos fuimos a recorrer los dos o tres km que faltaban para llegar a la lagunita.

Y finalmente …. La Negra. Porqué le habrán puesto ese nombre digo yo ? Esta era bastante más pequeña, por lo menos en apariencia, y no lucía tanto como la Fea, pero el agua igualmente se veía bien azul y cristalina.
Y nos fuimos nuevamente al mismo lugar de acampe del que partimos, felices por el día espectacular que tocó, y más que satisfechos por lo logrado.

Miércoles 27

Partimos bien tempranito de la base de la Pampa del Rayo, que tan bien nos trató, hacia la confluencia de los ríos Neuquén y Pichi Neuquén (creo que era así).

Pasamos por el cajón de los nevados, las lagunas Varvarco Tapia y Varvarco Campos y presenciamos las habilidades de algunos de los integrantes en la lucha diaria por la conquista del alimento necesario para mantener saludable al grupo.

Después de un vadeito, comenzó la serie de cuentos, chistes, relatos y demás combinaciones de comunicación oral impartidas permanentemente por el Tío durante todo el viaje. Un fenómeno.

A veces repite alguno y se lo festejamos igual para que no se enchinche, pero la verdad, no sé como hace para acordarse de tantos chistes. Y a pesar de las repetiditas, nuevos, siempre hay.

Pasamos por una zona a la bautice “el jardín del fondo de la casa”. La huella se veía mas o menos bien hasta esta casa (cuando venimos desde la 53) y después desaparecía o se veía muy poco. Daba la sensación de que te estabas metiendo en el patio de la casa. En cualquier momento parece que va a salir el hombre enarbolando machete.

Eso si, lejano pero no sin las comodidades de la vida moderna. Hasta panelito solar tenia.

Los muchachos estaban un poco aburridos, y para buscar una excusa para detenerse a mirar un poco el paisaje se pusieron a inflar neumáticos otra vez.

“Y el Howard Johnson ese que me dijeron, donde estará ? “ “ya ni con la pinza cabrona me puedo enderezar los lopes. Menos mal que Indiana Jones me prestó esta gorra“ Decía el Tio Rober.

Luego partimos, a la conquista del cajón del nevado. Todos expectantes. Como se verá?

Una vez que pasamos la cadena montañosa que lo circunda, adentro es planiiiiito. Luego llegamos a la primera de las lagunitas que veriamos ese dia. Según el piloto de la nave que me trasladaba, el Varvarco Tapia, Y nos acercamos bien a la orillita.

Y si mientras miramos el mapa alguien ve si pesca algo para el almuerzo? Se escucho por ahí. Ariel G fue a probar temperatura del agua, mientras tanto, apareció la mesita cabrona y el matambre de tito. Que bueno estaba ese matambre.

Después de atacar el matambre, recoger todo, levantar el mini acampe e irnos, los conocidos paisajes se sucedían monótonamente hasta que de repente el cheff clavó los frenos y gritó: “miren !! Truchas !! “.

Uno de los muchachos, raudo como el rayo partió a la pampa, se apostó a la vera del arroyito, y se dedicó concienzudamente a la tarea de intentar lograr una presita.

En fin … después de devolver el bicho al agua, porque con esa cantidad no alcanzaba ni para entrada, seguimos viaje. En el camino nos encontramos a un simpatico personaje que nos paro y nos pidió que le firmemos un petitorio para hacer un puente.

Y con los últimos albores del día seguimos nuestro viaje, felices y contentos de por lo menos haber tirado una liñita en un par de ocasiones.

Llegamos ya tardecito al lugar planificado. La confluencia del río Neuquén y el pichi Neuquén. Había un puestito de gendarmería, y bastante lugar para poder acampar con comodidad.

Armada la consabida infraestructura de acampe, el cheff comenzó la operación cena.

Lentamente todos se iban acomodando alrededor del fueguito. Empezaban a escucharse las historias del día. Los debates sobre rulemanes que tanto le gustan al tío Rober.

Todos revolotean esperando que de un momento a otro el cheff comience a revolear presitas, pero no. Se mantiene firme. Hasta que no estén todos sentados en la mesa nadie toca nada. Y bueno, hay que hacerle caso. Si se enoja nos quedamos sin cena.

Jueves 28

Desde la confluencia de los ríos Neuquén y Pichi Neuquén hasta el hotel en barrancas Y como era de esperar, otra vez asomaba un día espectacular.

Las mañanas frescas. Apenas asomaba febo, la temperatura subía rápidamente, y desaparecían las camperas.

Ya todo empacado y guardado, allá vamos hacia el Navarrete y más allá! Que vamos por acá … Que vamos por allá…

Había muchas piedras en el arroyo, y unas cuantas de tamaño respetable. Había que maniobrar con mucho cuidado. Hacer apenas metros nos llevaba minutos enteros. Por suerte el Tío vigilaba que no aparecieran cocodrilos o anacondas.

Parte del arroyo superado, mas piedras. Quien eligió este camino che? Porqué no vamos por el otro lado de la laguna ?

El Tío ya se estaba poniendo impaciente con el panorama. Es que en realidad, a el le dijimos que éste era el camino hacia el Howard Johnson, que en esta región le decían “El Navarrete” ,
porque te r*** el o*** con los precios. Pero al Tío ya no le importaba más nada.

Nuevamente estamos en la ruta, y nos dirigimos al cajón del atreuco y otras beldades de la zona.

Habiendo ya pasado Varvarco, nos adentramos en esta zona, todos caminitos de montaña, con unos paisajes increíbles. Estar ahí y ver esto en vivo y en directo …. Para todo lo demás existe cabróncard.

Bueno. No pensamos que esto iba a pasar, pero paso. Tanto joder con el Howard Johnson, y el tío se desboco. Nos lo tuvimos que llevar preso a un rincón para negociar
un retorno sin violencia.

El comité de alpinismo liderando el camino hacia las aguas termales….

Y ahí las tenemos. El cartel reza “agua a mas de 90 grados”. No llevamos el termómetro, pero varios dan fe que el agua estaba calenchu calenchu.

Disfrutamos de un buen baño relajante en las aguas termales. Le dijimos al Tío que era el jacuzzi del H J … pero no sé porqué no nos creyó más. No quisimos volver a hablar del tema, por las dudas. Les cuento que acá el agua estaba bastante caliente. Temperatura ideal para estar ahí tirado un buen rato.

Estaba linda la pileta, pero había que seguir. Y como es tan típico en este tipo de viajes. Uno va y va, y de repente alguno dice “uhhhh que lindo este lugar para parar a comer algo“ Y ahí nomás se arma. El cheff saca magia de sus bolsos, y aparece algún manjar.

En esta ocasión preparando la truchita que sacáramos anteriormente. Claro, hubo un acalorado debate en el grupo para ver como dividíamos la truchita entre 10. Obviamente que a Juan no le toco de esta. Tuvo que intervenir el comité organizacional para poner orden, y finalmente dar a conocer el cómo se repartiría el pescadito entre todos.

Después del almuerzo, algunos se dedicaron a meditar en las alturas. Otros hacían gala de sus cualidades cabrezcas para el dominio de la piedra en altura.

Después de esa joya de la gastronomía local que nos compartiera el Cheff, guardamos todos los cachivaches, y ahora sí, para alegría del Tío, nos dirigimos al hotel Barrancas, cerrando un día espectacular, y cerrando también, prácticamente, nuestra paseo por el sur de Mendoza.

Ya nos volveremos a ver Mendoza! Gracias por todo lo que nos brindaste!

Quiero aprovechar, si me permiten, para hacer una mención especial para las chatas,
que en todo momento se portaron acorde a nuestras expectativas y estuvieron a la altura
de las exigencias planteadas. Qué bien que andan estos bichos ¡!!!!

Viernes 29

Hotel Barrancas hacia Bs As

Y bueno … Todo llega a su fin. Hotel Barrancas. Bien tempranito, (claro, como siempre).

Las camionetitas estacionadas frente al hotel, ya cargaditas. Nosotros desayunando adentro. Calladitos. Es como que el último día tiene otro clima, no ?

Tanto tiempo perdido en las montañas y uno se olvida que existen estas cosas llamadas autos.

No alcance a tomar la foto en el momento exacto. Pero se ligo un enjuague gratis. Los cabrones son asi. Si ven un charco de agua, aceleran.

Los carteles no mentían, nos íbamos alejando de esta hermosa zona.

Paramos en un lugarcito a comer unos sandwichitos, los lugareños también bajan a estirar las “gambas”.

Pasamos por el famosísimo “jamon del medio”, un espectáculo la vitrina, que color tenían esos quesitos.

El cheff está feliz ¡!!! Por fin, en vez de cocinar, fue al mostrador y dijo “dame sándwiches para 8 personas“.

Mientras tanto, en ciudad gótica… el tesorero .G seguía haciendo cuentas.

Y así, terminamos el relato de esta travesía, como ya todos saben, hubo de todo, momentos en que pensamos que se terminó, momentos que nos pusieron a prueba. momentos que todos disfrutamos enormemente.

Pero como no podía ser de otra manera, nos pasamos el viaje soñando con la próxima aventura. Por ahí se escuchó Misiones!!, quien sabe, tal vez.

Cabrones para cabrones, cambio y fuera.

Relato y Fotos: Ernie

Fotos